
Hoy en día mola matar gente en los videojuegos. Reducir un soldado a un par de botas, una mano y unos cuantos sesos, meterle los dedos en los ojos a un Helghast, meterle un cohete por el culo a un enemigo y que salga volando sólo para quedar triturado contra unos hierros pinchantes. Sigue leyendo